Entrando en nuestra iglesia, en la tercera capilla de la izquierda encontramos una talla de San Antonio de Padua (1195-1231). Este santo franciscano es también el protagonista de un óleo sobre lienzo pintado por José Cañada Ortiz el año 1852 (la firma y el año figuran en el reverso). El cuadro podemos verlo en las oficinas parroquiales.

 En ambas representaciones San Antonio de Padua aparece junto con el Niño Jesús. Con ello se está haciendo referencia a un episodio milagroso de su vida, en el que se le vio sosteniendo y adorando al Niño Jesús.

Se trata de uno de los Santos más populares de toda la Iglesia católica. Nació en Lisboa de familia noble. Se dedicó al estudio de la Biblia y de los Santos Padres. El año 1220 asistió a una exposición de las reliquias de los primeros cinco misioneros franciscanos mártires que habían ido a Marruecos. Esto dio un vuelco a su vida. Ingresó en la orden de los franciscanos y partió hacia Marruecos. Una enfermedad le obligó a regresar a Italia, donde se encontró con San Francisco de Asís.

San Antonio de Padua fue un gran predicador. Escribió varias colecciones de Sermones. En ellos, habla de la oración como de una relación de amor, que impulsa al hombre a conversar dulcemente con el Señor, creando una alegría inefable. Su fiesta se celebra el 13 de junio.