Seguramente, uno de los menos conocidos es el que vemos abrazando una cruz en el techo de la capilla del Roser. Se trata del dominico valenciano San Luís Bertrán (1516-1581) cuya festividad se celebra el 9 de octubre.

  En los años en los que estuvo de misionero en América, alguien intentó matarlo acercándosele con una pistola, pero ésta se convirtió en un crucifijo al tocar el cuerpo del dominico. Por eso en la pintura se le ve abrazado a una cruz.

Cerca del santo aparecen dos ángeles: uno sujeta una copa de oro, otro una serpiente. El motivo es que, también durante su etapa de misionero en América, Luís Bertrán escapó a un intento de asesinato mediante veneno y más tarde al ataque de una serpiente.

Tras sus años de misionero, Luís Bertrán regresó a Valencia, donde gozó de gran popularidad. Un día bendijo una fuente al sur de Valencia, que daría luego nombre al actual barrio valenciano de la Fuente de San Luís.

Fue canonizado el año 1691. Era tal la devoción popular al nuevo santo que el pintor Eugenio Guilló, el año 1703, lo colocó en los frescos del techo, junto a Santo Domingo de Guzmán, Santo Tomás de Aquino, San Vicente Ferrer y Santa Catalina de Siena.