SANTA AMELIA DE GERONA

En la sacristía de nuestra iglesia se encuentra la Santa que vemos en la imagen. Lleva una palma en la mano izquierda, lo que quiere decir que se trata de una mártir. En la mano derecha porta un hacha, lo que significa que murió decapitada, ya sea por hacha o por espada.

¿Quién es esta Santa? No ha sido fácil averiguarlo. Aparece en la Parroquia hace unos cincuenta años, pero habíamos llegado a perder la memoria de su verdadera identidad.

En el último inventario parroquial se la  identificaba como Santa Eulalia. Es una identificación errónea, porque Santa Eulalia murió asfixiada por fuego y no decapitada. En su martirio pudo usarse una “hacha” encendida, esto es, una vela de cera grande y gruesa, pero no se usó una “hacha” en el significado de herramienta cortante, que es el instrumento que lleva la imagen.

Descartada Santa Eulalia, hemos de buscar entre las mártires cristianas muertas por decapitación. La lista es larga: Catalina, Celeste, Estela, Filomena, Inés, Martina, Regina, Susana, Trifina, y otras más-

Mostrada la fotografía de la  imagen a los especialistas en patrimonio religioso de la Diócesis, nos dijeron que podía tratarse de Santa Filomena. Si bien lo habitual es que se la represente con una espada, una flecha o un áncora, es posible emplear el hacha, pues se dice que fue decapitada. En nuestra investigación hemos hallado una talla que es idéntica a la que tenemos en San Vicente Ferrer, y que está en la iglesia del pequeño pueblo burgalés de Villasana de Mena, donde se celebra la fiesta de Santa Filomena. La imagen procede desde luego del mismo taller artesano, si bien allí lleva en la mano derecha un áncora, en lugar del hacha.

 Pero finalmente hemos podido determinar con total seguridad la identidad de la Santa.  No se trata tampoco de Santa Filomena. Gracias a la valiosa información que nos ha facilitado una de las feligresas más veteranas,  maestra jubilada, estamos ya en disposición de solucionar de modo definitivo el enigma.

Sin duda posible, se trata de la mártir Santa Amelia de Gerona. En los años cincuenta del siglo pasado, antes de la creación de la Parroquia de San Vicente Ferrer, nuestro templo ya se usaba como iglesia de la Casa de Beneficencia, que estaba a cargo de las Hermanas de la Consolación. Una de las hermanas destinada a la Casa de Beneficencia, que llegó a ser Superiora, procedía de Cataluña y se llamaba Amelia. Fue ella la que trajo la talla de la santa mártir Amelia de Gerona, que murió decapitada en los tiempos del emperador Diocleciano. La hermana Amelia, entre otras actividades, en la Casa de Beneficencia se dedicó a enseñar a los sordos lengua de signos.