En el muro del presbiterio de nuestra iglesia, junto al altar mayor, a la izquierda, podemos ver un óleo sobre lienzo, de autor anónimo, de la segunda mitad del siglo XVIII, que representa a la Virgen del Rosario con el Niño a sus pies y, a ambos lados, Santa Rosa de Lima y Santa Catalina de Siena.

La Santa de la izquierda es Santa Rosa de Lima. Nació en Lima (Perú) el año 1586, de padres españoles. Su nombre era Isabel Flores de Oliva. Su rostro sonrosado y hermoso como una rosa hizo que pronto su madre la llamara Rosa. Fue contemporánea de otro Santo nacido en Lima del que tendremos que ocuparnos en su momento: San Martín de Porres, conocido también como Fray Escoba (1579-1639). Santa Rosa de Lima murió el año 1617.

Rosa de Lima fue la primera mujer declarada santa del continente americano. Su fiesta se celebra el 23 de agosto.

 Fue canonizada el año 1671. Unos años después, un artista cuyo nombre desconocemos recibió el encargo de pintar un cuadro para la iglesia del convento de Santo Tomás de Castellón. Nuestro anónimo pintor no lo dudó. Junto a Santa Catalina de Siena, la santa dominica por antonomasia, colocaría a la nueva santa: Santa Rosa de Lima.