La segunda capilla de la iglesia, entrando a la izquierda, se dedica a San José, el esposo de María y padre legal de Jesús. En esa capilla encontramos una imagen de San José con el niño y otra con la Sagrada Familia.

Es el momento de reivindicar a San José como el diligente padre de familia, siempre pendiente del bienestar del niño.

Uno de los relatos que no favorecían a San José es el de la pareja buscando posada en Belén con el embarazo a punto de cumplirse  ¿Cómo se le ocurrió llevarse a María con el embarazo tan avanzado? ¿Es que no previó antes dónde alojarse?

Sin embargo, no es eso lo que dice Lucas. Según Lc 2,6 cuando María se puso de parto hacía tiempo que la pareja estaba viviendo en Belén, seguramente en la casa de José o de un familiar directo. Y en Lc 2,7 la palabra griega “καταλύμα” no puede traducirse por “posada”, sino que significa “habitación, cuarto de huéspedes”, al igual que en Lc 22,11. Al niño Jesús lo recostaron en la parte de la casa donde normalmente estaban los animales porque no había lugar para ellos en la habitación preparada inicialmente para el parto, seguramente por estar ocupada por otros familiares. Así, la traducción correcta nos muestra a un San José previsor y prudente, que actúa con la diligencia propia de un buen padre de familia. Estando todo dispuesto, se produce, no obstante, un último gesto de generosidad. Para no molestar a los que estaban ocupando la habitación inicialmente prevista para el parto, José y María decidieron usar la dependencia de la casa que se empleaba como establo, pero que estaba sin animales, y que fue limpiada y acondicionada con cuidado para la ocasión.