Un telégrafo óptico en el campanario de la iglesia (1850-1857).

Según cuentan Clemente González, Vicent Gual y Ricardo Pardo en su trabajo sobre «La telegrafía óptica en Castellón», publicado por el Aula Militar Bermúdez de Castro, alrededor del año 1850 se colocó en el campanario de la iglesia de los dominicos de Castellón un telégrafo óptico.

El telégrafo óptico consistía en una modalidad de transmisión de información a larga distancia mediante un mástil con unos brazos móviles que adoptaba diversas posiciones que se correspondían con señales previamente codificadas.

El Gobierno de la Nación, mediante Orden de 1 de marzo de 1844, dispuso poner en marcha una red de líneas telegráficas que conectara todas las capitales de provincias, ordenando a los ingenieros a que determinaran los puntos donde había que instalar las torres. Mediante una Orden de 29 de septiembre de 1844 se optó por adoptar el modelo de telégrafo óptico presentado por el coronel del estado mayor del ejército D. José María Mathé.

Dentro de la red de torres para la construcción de la línea de telegrafía óptica entre Valencia y Barcelona, el Gobierno decidió instalar un telégrafo óptico en la torre campanario de la iglesia de los dominicos de Castellón. El 3 de septiembre de 1850 se recibió en el Ayuntamiento de Castellón  el escrito del Gobernador en el que se indicaba que, tras el reconocimiento realizado para designar el emplazamiento de la torre en Castellón, había resultado «como el más propio la torre campanario del ex convento de Santo Domingo». El Ayuntamiento acordó que se dirigiera un oficio a la Junta Municipal de la Casa de Beneficencia trasladando la solicitud. La Junta de Beneficencia solicitó una indemnización por el uso de la torre y un local adyacente, al tiempo que pidió que se abriera una entrada distinta a la torre y que se respetara el remate del campanario por su condición de monumento artístico. El 1 de octubre de 1850 el Ayuntamiento dio traslado al Gobernador de la conformidad para la cesión de la torre y del local anexo.

Escalera del campanario
Escalera del campanario

A la hora de elegir el emplazamiento de las torres, una circular de 1844 señalaba que, cuando fuera posible, se usaran las torres de las iglesias. Sin embargo, luego se comprobó que el sonido de las campanas desajustaba los aparatos ópticos. En el caso del campanario del antiguo convento de los dominicos, en 1850 ya no se tocaban las campanas, por lo que no existía este inconveniente.

En la torre de nuestro campanario, que era la nº 36 de la línea entre Valencia y Barcelona, trabajarían dos torreros y un ordenanza. Los torreros trabajaban a turnos desde media hora antes de la salida del sol hasta el anochecer. Durante su jornada de trabajo el torrero, con el auxilio de un catalejo, debía estar en lo alto del campanario observando permanentemente a las torres vecinas, ubicadas en Benicàssim y Burriana, para transmitir el mensaje cifrado tan pronto este se enviaba.

El telégrafo óptico contaba con un dispositivo con una pieza móvil que permitía adoptar hasta 12 posiciones. Gracias a ello, y usando un diccionario cifrado, se transmitir los  mensajes.

Los telégrafos ópticos se emplearon desde marzo de 1844 hasta agosto de 1857, cuando se ordenó el abandono de la última torre. A partir de ese año se usó ya el telégrafo eléctrico: los cables hacían ya innecesario el uso de las torres.

En la provincia de Castellón todavía pueden observarse los restos de las torres de telégrafo óptico que se construyeron en Almenara, en Benicàssim, en Torreblanca, en Alcalá de Xivert y en Santa Magdalena de Pulpis.

Restos torre en Benicassim
Restos torre en Torreblanca
Torre en Santa Magdalena Pulpis

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